Querida Ana qué te puedo decir. leer tu diario fue una avenura, lo difruté pero no esperaba ese final tan inesperado para ti, los del anexo y por supuesto quienes leemos tu diario. No me arrepiento de haberlo leído pero no puedo evitar sentirme triste  y sola como tu te sentías. Lloré tu muerte  y sobretodo por la forma como ocurrió, nadie se lo merece, menos si lo que quieres es cumplir tus sueños. Quiero conocer tu casa, sé que voy a llorar como lo hice ahora que supe que en  el anexo hay un museo con tus cosas, pero quiero hacerte ese homenaje, ojalá se me cumpla el deseo.

Yo por mi parte voy a difundir tu mensaje, sé que a más de uno servirá. Gracias Ana, te quiero.